La junta va a aprobar el informe de la inspección y, entre fisuras y humedades, aparece una línea que nadie esperaba: «posible presencia de fibrocemento en la cubierta del patio». En cuestión de minutos, alguien pronuncia la palabra amianto y la reunión cambia de tono.
Es una reacción comprensible, pero conviene poner las cosas en su sitio. Que el amianto aparezca en la ITE no significa necesariamente que exista un peligro inmediato. Lo importante es conocer el estado del material y determinar qué actuaciones necesita la comunidad.
En este artículo te explicamos dónde suele estar el fibrocemento, qué puede decir el informe sobre él, qué obligaciones hay y, sobre todo, qué conviene hacer y qué no.
Amianto ITE: qué significa que el informe lo mencione
El amianto es un conjunto de minerales fibrosos que se utilizó durante décadas en la construcción por su resistencia y su bajo coste. Uno de los materiales más habituales en los edificios de viviendas es el fibrocemento con amianto, una mezcla de cemento y fibras minerales que muchos conocen por el nombre comercial de uralita.
En España, la Orden de 7 de diciembre de 2001 prohibió la utilización, producción y comercialización de materiales con amianto a partir de junio de 2002, con un período transitorio para determinadas existencias hasta diciembre de ese año. Por eso, los edificios construidos o reformados antes de finales de 2002 pueden contener materiales con amianto.
Cuando el técnico de la ITE detecta elementos que, por su aspecto, antigüedad o características, podrían contener amianto, puede dejar constancia de ello en el informe. Sin embargo, esta identificación visual no equivale a una confirmación mediante análisis de laboratorio.
La ITE catalana es fundamentalmente una inspección visual y no exige, con carácter general, tomar muestras para identificar amianto. Si existen dudas sobre la composición de un material, especialmente cuando está previsto realizar obras que puedan afectarlo, será necesario valorar una identificación específica antes de intervenir.
¿Afecta al certificado de aptitud? La presencia de fibrocemento con amianto en buen estado no constituye por sí sola una deficiencia grave. Lo determinante es el estado de conservación del elemento y los riesgos que presente. Una cubierta con placas rotas, deterioradas o con posibilidad de desprender fibras puede requerir actuaciones específicas y una calificación de las deficiencias conforme a los criterios establecidos en el Decreto 67/2015, que distingue entre leves, importantes, graves y muy graves.
Dónde suele aparecer el fibrocemento en un edificio
En las fincas de Barcelona, el lugar más habitual es la cubierta. Las cubiertas de uralita son frecuentes en patios de luces, terrados con cobertizos, trasteros en azotea, cubiertas de locales en planta baja y altillos añadidos en distintas épocas. Su aspecto ondulado y grisáceo las hace bastante reconocibles.
El segundo lugar son las instalaciones. El amianto en bajantes es muy común: muchas conducciones de pluviales y de aguas residuales de los años sesenta a noventa se hicieron con tubos de fibrocemento. También aparece en conductos de ventilación, chimeneas, depósitos de agua en la azotea y jardineras prefabricadas.
Hay otros materiales menos visibles, como algunas placas de falsos techos, ciertos pavimentos vinílicos antiguos o aislamientos de calderas y tuberías. Estos últimos, llamados friables, se deshacen con facilidad y requieren más cuidado. En edificios residenciales son menos frecuentes que el fibrocemento, pero existen.
Cuándo supone un riesgo el fibrocemento con amianto
El riesgo del amianto está en respirar sus fibras. Cuando el fibrocemento con amianto está en buen estado y no se manipula, el riesgo de liberación de fibras suele ser menor que en los materiales friables. Sin embargo, debe valorarse su estado de conservación y evitar cualquier intervención que pueda deteriorarlo. Esto es lo que diferencia el fibrocemento, un material compacto en el que las fibras están ligadas al cemento, de los materiales friables.
Los problemas aparecen cuando el fibrocemento se degrada con los años, se rompe o alguien lo corta, lo perfora o lo lija. Entonces las fibras se sueltan y pueden inhalarse. Por eso la recomendación general no es entrar en pánico, sino evitar tocarlo y planificar su retirada con tiempo.
¿Quiere decir esto que puede quedarse ahí para siempre? No exactamente, y ahí entran las obligaciones legales.
Qué obligaciones tiene la comunidad
La Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, estableció que los ayuntamientos debían elaborar, antes del 10 de abril de 2023, un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto, acompañado de un calendario para planificar su retirada. La normativa contempla priorizar las instalaciones con mayor riesgo y aquellas donde existe más exposición de personas.
En Cataluña, además, la Ley 8/2026, de 2 de julio, de erradicación del amianto, en vigor desde el 3 de octubre de 2026, refuerza las obligaciones de los propietarios. Entre ellas figuran informar a la Administración de la presencia conocida de amianto, colaborar con las inspecciones y adoptar las medidas necesarias para su retirada conforme a los procedimientos y plazos aplicables.
Para una comunidad de propietarios, esto significa que conviene identificar los materiales que contienen amianto, conocer su estado de conservación y planificar las actuaciones necesarias. Si aparecen elementos deteriorados o está prevista una obra que pueda afectarlos, será especialmente importante contar con una evaluación técnica y gestionar cualquier intervención mediante profesionales habilitados.
La retirada del amianto debe planificarse de forma segura, atendiendo a los criterios de riesgo, las obligaciones legales y los plazos que resulten aplicables en cada caso. Aunque la normativa establece obligaciones de retirada, no significa que todas las comunidades deban eliminar inmediatamente cualquier elemento con amianto, con independencia de su estado.
En nuestra opinión, lo razonable es no esperar a recibir un requerimiento administrativo. Conocer la situación del edificio, revisar las posibles ayudas y anticipar las actuaciones permite tomar decisiones con tiempo y evitar intervenciones precipitadas.
Cómo se retira el amianto: solo empresas RERA
La retirada de amianto en una comunidad no la puede realizar cualquier empresa de reformas. El Real Decreto 396/2006, que regula los trabajos con riesgo de exposición al amianto, exige que la empresa encargada esté inscrita en el RERA, el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto.
Además, antes de empezar, la empresa RERA debe disponer de un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral competente, que en Cataluña corresponde a la Generalitat, a través del Departament d’Empresa i Treball. Habitualmente se presenta un plan específico para la intervención, aunque la normativa contempla planes generales para determinados trabajos. Este documento establece cómo se retirarán los materiales, qué medidas de protección se utilizarán y cómo se evitará la dispersión de fibras.
Los residuos que contienen amianto se consideran peligrosos. Por eso deben recogerse en embalajes cerrados adecuados, identificarse mediante el etiquetado reglamentario y transportarse separadamente hasta instalaciones de gestión autorizadas. Estas medidas son esenciales para evitar que la retirada provoque una exposición innecesaria a las fibras.
Un detalle práctico que a menudo se olvida: cuando se retira una cubierta de fibrocemento con amianto, normalmente hay que sustituirla por otra. Esto supone coordinar la retirada con los trabajos de renovación de la cubierta y comprobar qué documentación técnica, licencias o comunicaciones municipales exige la obra, según sus características.
Qué no hacer si sospechas que hay fibrocemento
Esta es probablemente la parte más útil del artículo. La mayoría de los problemas con el amianto no vienen del material en sí, sino de manipularlo sin saberlo.
No cortes, no taladres ni lijes placas o tubos de fibrocemento, aunque sea para una reparación pequeña. Tampoco los limpies con máquinas de agua a presión ni con cepillos metálicos, porque desgastan la superficie y liberan fibras. Si una placa se ha roto, no barras los restos en seco ni los tires al contenedor.
Hay otra advertencia que va más allá del amianto. Las cubiertas de uralita no están pensadas para caminar sobre ellas, y una placa envejecida puede romperse con el peso de una persona. Si hay que acceder, que lo haga un profesional con los medios adecuados.
Y un consejo para las comunidades: informa a los vecinos y a los industriales que trabajen en el edificio de que hay elementos de fibrocemento. Un antenista o un fontanero que lo sabe actúa con más cuidado.
Del informe ITE a la retirada: en qué orden actuar
Con el informe sobre la mesa, el primer paso es identificar qué elementos pueden contener amianto y en qué estado se encuentran. Si es necesario confirmar su presencia, puede encargarse un análisis a un laboratorio especializado, con la toma de muestras realizada por personal cualificado y siguiendo los procedimientos de seguridad correspondientes.
Después llega la planificación. La comunidad debe decidir si la retirada se aborda de forma aislada o dentro de una actuación más amplia, por ejemplo, junto a la renovación de la cubierta o de las bajantes. Nuestra valoración es que agrupar trabajos suele tener sentido, porque permite aprovechar los medios auxiliares y reducir las molestias a los vecinos.
A continuación, hay que definir la solución de sustitución y comprobar si la intervención requiere un proyecto técnico o una memoria, así como los permisos municipales correspondientes. La retirada debe encargarse a una empresa inscrita en el RERA, que tendrá que disponer del plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral antes de iniciar las operaciones con amianto.
En cuanto a la financiación, Cataluña ha contado con distintas líneas de ayudas para retirar materiales con amianto, incluida una convocatoria en 2026 dirigida también a comunidades de propietarios. Su plazo de solicitud finalizó el 2 de julio de 2026, por lo que conviene consultar las nuevas convocatorias de la Agència de Residus de Catalunya y las posibles ayudas municipales de rehabilitación en Barcelona antes de comprometer el presupuesto.
¿Y si el informe ITE recoge el fibrocemento junto a otras deficiencias? En ese caso, el programa de reparaciones puede integrar la retirada dentro de una actuación conjunta, siempre respetando los plazos y las medidas de seguridad que correspondan a cada deficiencia.
Saber qué hacer con el fibrocemento de tu edificio
Que la ITE detecte posibles materiales con amianto permite a la comunidad conocer su situación y tomar decisiones con criterio. Identificar los elementos afectados, comprobar su estado y determinar las actuaciones necesarias es el primer paso para gestionar su retirada con seguridad y conforme a la normativa.
En ITE Barcelona trabajamos con comunidades de propietarios, administradores de fincas y propietarios particulares. Inspeccionamos el edificio, identificamos los elementos con posible amianto, te orientamos sobre los pasos a seguir y podemos redactar el proyecto técnico de sustitución y coordinar la actuación con la empresa RERA que se encargue de la retirada, además de la tramitación ante la administración.
Si tu edificio tiene fibrocemento, en ITE Barcelona te ayudamos a saber qué hacer y en qué orden.