La ITE es una foto del estado real del edificio, pero llegar con los deberes hechos ayuda a obtener una mejor calificación y a evitar sorpresas. Estos son los pasos para preparar tu edificio.
1. Resuelve el mantenimiento visible
Pequeñas reparaciones pendientes pueden convertirse en deficiencias en el informe. Antes de la visita conviene atender humedades, revocos y plaquetas sueltas, barandillas flojas y la limpieza de cubiertas y desagües.
2. Facilita el acceso a las zonas comunes
El técnico necesita revisar cubiertas, patios, cuartos de instalaciones y sótanos. Tener las llaves y el acceso preparado agiliza la visita y garantiza que no queden zonas sin inspeccionar.
3. Reúne la documentación
Datos del edificio, antigüedad y cualquier informe o reforma previa de elementos comunes. Cuanto mejor se contextualice el estado del inmueble, más preciso será el informe.
4. Valora una revisión previa
Si el edificio tiene síntomas evidentes (grietas, aluminosis sospechada, desprendimientos), una revisión previa permite anticipar el resultado y planificar las actuaciones con margen.
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Antes de nada, comprueba si tu edificio ya está obligado y repasa cómo es la inspección paso a paso.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer algo antes de la ITE para pasarla mejor?
Sí: resolver el mantenimiento pendiente visible (humedades, revocos sueltos, limpieza de cubiertas y desagües) y facilitar el acceso a todas las zonas comunes ayuda a una mejor calificación.
¿Conviene una revisión previa?
En edificios con síntomas evidentes, una visita previa permite anticipar deficiencias y planificar. Te asesoramos sin compromiso.
¿Qué documentación viene bien tener a mano?
Datos del edificio, antigüedad, y cualquier informe o reforma previa de elementos comunes. Ayuda al técnico a contextualizar el estado del inmueble.
